Manejar un vehículo con la dirección descentrada es suicidio o locura. Igual comenzar el día sin fluida conexión a la única Mente. No se permite holgura ni rozamiento en el divino y real engranaje. Emplear tiempo en ese "centramiento" nunca es pérdida sino ganancia. Por mucho rato que lleve el experimentar la indisoluble unión con Todo. Siempre se recupera con creces. Para ello debemos estar sueltos. Nunca aferrados a voluntad o pensamiento personal.
Orar no necesita ningún esfuerzo especial. Es algo tan simple como respirar. Y tan vital como natural. Es darse cuenta de lo que realmente está sucediendo. En este preciso momento y en los siguientes: El Bien infinito. Y si los sentidos presentan caos o un entorno deformado de situaciones, personas, animales y cosas, hay que prescindir al instante del accidental y prescindible envoltorio hecho de nada. Y quedarme con el perfecto contenido que es el Todo.
Señalo a la esperanza. Lo que nos empuja a la espera. Y fabrica el tiempo. No a la llamada virtud teologal que refuerza la confianza en Dios. Esperar tiempos mejores, la desaparición de una carencia, el cese de un dolor, el final de una demora... Es anclarnos en la paralizante mentira del sueño. El Bien no hay que esperarlo. Porque siempre está. Es lo Único, el Todo. Es en cada una de sus manifestaciones. Sólo hay que reconocerlo para que se disuelvan las sombras que pretenden ocultarlo. Esperar lo que es, retrasa su disfrute. Posibilita la impaciencia, cubre la paz con la inconsciencia. Esperar atenta contra el ahora eterno. Porque nada hay que hay que sanar o corregir. Sería darle una inexistente realidad. No es en ese lado de la balanza donde nos debemos situar. Lo único necesario es escuchar a la Mente. Y aceptar que el Amor nunca se fue. Porque aún en ese imposible, siendo Todo el Uno, también nos hubiéramos ido con Él.
A pesar de las llamadas publicitarias invitando a consumir. Y aunque las luces parpadeantes continúen con su hipnótico anunciolo "máximo" consiste en "tener" y no en "ser". Ahora, en estos días, las palabras de Mary Baker Eddy (1) me reorientan una vez más. Indicando el camino donde experimentar el sentido espiritual de todo. Resituando en la armoniosa luz que despierta y no adormece. La acariciadora y espiritual claridad que abraza en elocuente silencio a la vez que apaga el oscuro deslumbramiento del existir superficial. Y donde escucho a los ángeles proclamar que "ha llegado la hora de los pensadores" y que por tanto, todo se experimenta dentro, en el pensamiento. Y nunca "afuera".
Por eso, Navidad, es un estimulante mensaje para todo el que pretenda anestesiar sus frustraciones con el continuo y vacío atolondramiento que erróneamente etiquetan de "felicidad".
--- (1) "A medida que se
descubra que una base de vida material y teórica es un concepto erróneo acerca
de la existencia, el Principio espiritual y divino del hombre alboreará en el
pensamiento humano y lo guiará a “donde estaba el niño” –el nacimiento de una
idea antigua y nueva a la vez, al sentido espiritual del ser y de lo que la
Vida incluye. Así alada de luz, la Verdad transformará toda la tierra,
disipando las tinieblas del error". Ciencia y Salud con clave de las Escrituras 191:8-16
Me pregunto por el secreto de existir en armonía. Y en bendito silencio recibo agradecido la respuesta como el mejor regalo navideño. No se trata de corregir las interminables creencias que puedan aparecer muy evidentes. Ya sea en el terreno de la salud, del carácter, actitud y comportamientos o situaciones precarias o conflictivas ... Sino aceptar con agradecida confianza solo lo que la Mente ve. En vez de mejorar ese imaginario personaje que llamamos "mi yo". Reconocer quienes somos en realidad: Ese desconocido maravilloso que manifiesta a Dios continuamente aunque no sea consciente de ello todo el tiempo. Esa identificación insistente y lo más continua posible, es la maravillosa oración que traslada montes e ilumina la noche más oscura.
Invito a todos a descubrir como aquel o aquello que hoy nos encontremos o llegue a nuestro pensamiento es infinitamente amado por el Amor. El cual le protege como coraza impenetrable para todo lo que no sea el Bien. Está comprobado que esta práctica es altamente sanadora sin excepción alguna. Y ayuda eficazmente a reconocer que soy profundamente amado. Y como el Amor sólo ama al Amor, así experimento que Dios es Todo-en-todo. Incluso en mí.
Hola a todos. Mi nombre es José Rodríguez Peláez.
Mi casa está en el campo, en un bello pueblo del Sur de España, llamado Alhaurín el Grande.
Se dice que "Alhaurín" significa "Jardín de Dios". Y para mí lo está siendo.
Aquí vivimos por ahora, mi mujer Laly, su madre y yo.
En la actualidad mi trabajo consiste en ayudar mediante la oración a las personas que me lo solicitan.
Y siempre estoy dispuesto a explicar a quien sinceramente lo desea como se puede vivir así con plenitud y armonía y como las enseñanzas de Jesús de Nazaret (la Ciencia Cristiana) pueden resolver cualquier problema que se nos presente por muy imposible que parezca su solución.
Cuando me es posible comparto aquí lo que me aclara el horizonte. Lo hago porque sé que no me pertenece. Porque la inspiración nunca depende de mí. A veces llueve todo el día y otras persiste la sequía. Entonces vivo del agua recogida con antelación. Y hay circunstancias en que el ajetreo de los viajes me impiden subirlas a este lugar hasta mi regreso al hogar. Pero si entiendo que algo me hace bien a mí, lo comparto por si también le pudiera servir a otros.
La próxima clase primaria comenzará el domingo 29 de Septiembre para finalizar con la reunión anual de la Asociación de ALUMNOS DE JOSÉ RODRÍGUEZ PELÁEZ CSB a celebrar el sábado 12 de Octubre.
Por lo que así queda anunciado aquí que próxima reunión de Asociación será el 12 de Octubre y toda ella estará centrada en el tema que llevará por título "SENTIR A DIOS".