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lunes, 26 de febrero de 2018

AUNQUE EL YO CAMBIE, MI SER PERMANECE PERFECTO


Si Él es nuestra Vida.
Si es nuestra Mente.
Y nuestra Alma.
Constituye nuestra realidad o Verdad.
Y también es nuestra Sustancia o Espíritu.
Si es la Ley, el Principio que me rige siempre.
Si nunca deja de ser nuestro Amor o Poderoso y armonioso Bien.
Entonces al sorprender al yo haciendo lo que no debe no he de anclarme frustrado en la culpa.
Aunque ese don nadie, creación de la mente mortal, divague, dude, dormite, yerre o tema, no nos debemos entretener con sus autocondenas, desesperos por imposibilidad de lograr el bien, sus propósitos de enmienda y demás rutinas del sueño.
Sino cuanto antes y con muchísima alegría me reconozco de nuevo como la manifestación de Dios que nunca puedo dejar de ser.

sábado, 24 de febrero de 2018

NO SOY EL SOÑADOR

Descubrir que no soy quien pienso es afortunado hallazgo que exige mudanza en el actuar.
Costará trabajo a estas alturas del partido cambiar prácticamente todas las estrategias..
Pero es imprescindible.
Ya que quien sufre enfermedad o cualquier otra contrariedad es tan ilusorio como la desarmomía que cree tener. 
Y mientras admita que es real ese yo, soñador y sueño a la vez, impide que se manifieste la divina imagen qué es.
No invirtamos esfuerzo en corregir errores que nunca existieron en el universo único y real. 
Sino aceptemos tan sólo como verdadera la armoniosa realidad que siempre pareció imposible.

jueves, 22 de febrero de 2018

REVISANDO LA CONSCIENCIA

Cada viernes, aparte el cuido de cada día, la casa toda es protagonista pasiva de una limpieza en profundidad. 
Diría que se escruta hasta el último rincón en busca de la mota de polvo intrusa. 
Y después... ¡que gusto sentirse en un espacio limpio y en orden!
Pensando en mañana, ya que hoy es jueves, esta higiénica rutina me ilumina ahora con un purificador propósito.
No dejar que ninguna preocupación, miedo o sentimiento de tristeza, o desánimo para sentir el Bien permanezcan escondidos, instalados en la consciencia, privándome del disfrute de la maravilla que es la clara realidad.
Sino invertir los esos errores uno a uno, sustituyéndolos por las verdades específicas que desde la eternidad son lo único que hay y hace posible el gozar de la armonía infinita.

miércoles, 21 de febrero de 2018

ESTAR DESPIERTO ES NATURAL

Estoy despierto cuando reconozco que solo soy sustancia divina. 
Y que así lo son todos y el verdadero universo. 
Eso es lo natural.
Percibir lo contrario es un colaborar inútil para nada más que temporal sueño de limitados placeres o pesadilla de enfermedad, pecado o muerte.
Y todavía mucho mejor será reconocer que como el guardián de Israel nunca duermo ni reposo ( ver Salmo 120:4)
Permanezco eternamente consciente de la Verdad nunca por esfuerzo ajeno al divino. Ya que como me recordaba hoy una amiga "De Dios es tanto el querer como el hacer" (Filipenses 2:13)
Y quien sueña es la soñadora mente mortal. 
La misma que pretende convencerme de la existencia de un yo que tiene que esforzarse por ser perfecto, merecer y despertar.
Pero en la Verdad no hay más noche (Apocalipsis 22:5) ni terrores nocturnos (Salmo 91:5).
Sólo el día que hizo el Señor para nuestro gozo y alegría (Salmo 118:24).

domingo, 18 de febrero de 2018

NO ME TOCA DECIDIR

La existencia onírica en que creemos estar nos coloca frecuentemente en situaciones en las que parece que tenemos que tomar decisiones complicadas.
Y sobreviene la angustia al ignorar cuál el camino que conviene.
Hace poco el capítulo 12 del Génesis me trajo inspiración cuando me sentía impotente para elegir una alternativa correcta.
Un día Abraham se embarca en una de las más grandes aventuras de la historia. Y en la que tuvo la oportunidad de experimentar continuas bendiciones divinas.
Pero no fue él quien tomó la decisión de dejar Jarán y la casa de su padre. 
La iniciativa fue de Dios. Y mientras nada hizo que no fuera por voluntad de Yahvé, todo le fue bien. Incluso aquella ascensión al monte Moriá para sacrificar a su hijo Isaac, de la que regresó celebrando la vida y no la muerte. 
La lectura de éstas y otras páginas de la Biblia, como las referidas al Éxodo, me han liberado del dilema de decidir.
Se trata de no tener voluntad propia, que es lo que oscurece el camino.
Y dejar que se haga la divina. 
Esa es la más sabia decisión.

  

sábado, 17 de febrero de 2018

PARA RECORDAR AUNQUE SEA SABIDO

Solo soy el Bien (Su reflejo.)
Y eso ahora.
También cuando me cubre la negra nube de la pesadilla.
Entonces debo comprobar el desarrollo de mi comprensión y aceptación de lo que en verdad soy.
En vez de mirar si los síntomas de enfermedad o pecado disminuyen o crecen.
Y ya soy el bien AHORA, aunque los sentidos no lo perciban.
Y lo soy porque depende exclusivamente del Uno y no de un egóico “mí”.
Y si la ilusión de enfermedad o pecado “propios” o “ajenos” me tientan, sólo indica que me he salido del aposento interior.
Por lo que más que dolerme o condenarme, lo único práctico es refugiarme de nuevo en él. Pero no sólo para darle la espalda a la mentira, sino para llenarme de la Verdad.
Sumergiéndome en la armonía infinita en vez de atender lo que pretende contaminar de temor y error.
Porque sólo negar la mentira no hace que la Verdad se instale en la consciencia.
Y la enumeración de estos “deberes” no me debe agobiar con el peso de falsas responsabilidades, ya que es el Padre y no yo, Quien mantiene el Todo siempre intacto.
La armoniosa plenitud nunca depende de mí. ¡Qué respiro!
Así, aunque a veces parezca que me pierdo en el camino siempre puedo volver a ella y descubrirla perfecta.

Y por último, algo muy importante.
Desechar cuanto antes la compañía de la tristeza, el sentido de impotencia o de fracaso.
Y sustituir esos depresores  de la vida por la consciencia de la constante Presencia del Amor en quien siempre estamos y somos.

jueves, 15 de febrero de 2018

EL DERECHO A LA ARMONÍA.

Cuando la preocupación, la tristeza, el miedo o incluso el pánico zancadillea nuestro caminar por la existencia urge hacer lo que sigue:
1º reconocer lo más pronto posible  que nada de eso es verdad.
Sólo son sugestiones de la mente mortal. 
2º Desconectarnos de esa madre de la mentira. 
Bloquear para siempre esa hipnótica sintonía.
3º Y lo más importante, escuchar en lo íntimo de nuestro corazón lo que susurra el Amor: 
"Solo es Aquel que sana todas tus dolencias, el que te rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias..." 
"Sólo es el Bien infinito manifestándose continuamente aquí y ahora, en la realidad". 
La armonía -nunca lo olvidemos- es nuestro derecho para avanzar conscientes. 
Hay que reclamarla siempre porque Dios ya nos la ha dado, y nadie nos la puede arrebatar..