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sábado, 17 de junio de 2017

NECESITO TUS OJOS.

Hace un tiempo escribí "Tú serás mis ojos".
Hoy siento que necesito ver con los únicos, los de Dios.
No sólo al que está cerca o lejos.
Sino verme a mí mismo con esa divina y limpia mirada.
Eso es lo más importante
Y así despertaría de una vez por todas.
Entonces sería el experimentar la plenitud como dice el Salmo.
"Me saciaré cuando contemple tu imagen" (17:15b).
Me creeré de verdad que no soy yo sino sólo "tu reflejo".
Y por fin reconoceré que nada más soy tu rostro (17:15a).

TÚ SERÁS MIS OJOS



El mayorcito aupaba al pequeño para que mirara tras la tapia.
Ahora tú serás mis ojos. ¿Qué ves?”.
En mi paseo matutino no me detuve a esperar el recuento de los descubrimientos del niño.  
Ya sabía que tras el muro sólo había naranjos y limoneros, además de algún que otro granado.
Pero me quedé con la afirmación oída: “Ahora, tú serás mis ojos”.
Recordé como en una época muy dura también yo tomé idéntica decisión.
Entonces acepté como un ancla en medio de la tormenta aquella verdad registrada en la primera de las páginas bíblicas: “Todo está bien”(Génesis 1:31).    
Aunque mis ojos veían lo contrario.
Más tarde tuve que visitar a un amigo en un Hospital.
Nada más traspasar el umbral de la institución sanitaria mi mirada fue registrando rostros afligidos, preocupados, temerosos, doloridos.  
Al tiempo que mis oídos captaban murmullos de resignación y lamentos.
Antes de llegar a mi destino tuve que detenerme porque la atmósfera del lugar me oprimía.
Me volví a Dios. Y me pregunté:
“¿Margina Su contemplación a estos hombres y mujeres?” “¿Ignora la Mente lo que aquí está sucediendo? “¿Qué es lo que Él ve?”
Durante unos segundos me quedé como en blanco. Pero pronto acudieron pensamientos como caricias que disolvieron el ahogo.
Donde vemos seres rotos de mil formas, cirugías agresivas, existencias sin futuro, sufrimientos, llantos y desesperos, Dios descubre un espacio inédito.
Él percibe lo único real: el Amor en tantas y variadas manifestaciones. 
Lo aprecia en el cansancio de tantos días,del familiar que asiste junto a la cama del paciente. En la atención infatigable de enfermeros y auxiliares. En la frente sudorosa del cirujano que lucha por salvar una existencia sin mirar relojes… En la plegaria del que pide, sin saber que Todo ya está.
Dios siempre se descubre en Todo, porque nunca está ausente, aunque la mente mortal lo intente eclipsar.
Y de repente, como si cayera un velo, comencé a ver detrás de las tristes apariencias.
Allí estaba el Amor llenándolo todo. Sólo el Amor. Lo demás no era más que disfraz.
Sentí el calor de la Vida.
Y por eso no me costó saludar a mi amigo con la alegre, sanadora y "buena noticia": “¡No temas! ¡Todo está bien!”  
Después, al salir, el cielo seguía nublado. Pero eso no aflojó mi sonrisa.
Porque la decisión ya la había renovado.
“Dios mío, Tú serás siempre mis ojos, porque en realidad no tengo otros”.

viernes, 16 de junio de 2017

EL CAMINO MÁS CORTO

Que nadie se engañe.
Sólo hay un modo de despertar a la armoniosa realidad.
Y es el colocar por encima de todo el deseo de conocer a Dios .
Sentir otras ansias es  frustrante demora.
Tener algo o alguien como objetivo más cercano, es arruinar todo el esfuerzo espiritual.
O al menos retrasar su éxito.
Buscar el Reino de Dios es lo urgente. 
Y encontrarlo, la puerta que posibilita todos los demás bienes.
Pero siempre como añadiduras. 
Por eso revisemos nuestras metas. 
Para llegar a todas hay que dejarse alcanzar por Dios. 
Él es el camino más corto para experimentar la plenitud.

UNGIR CON ACEITE


“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará”(Santiago 5:14, 15).
Este antiguo texto siempre me ha parecido una respuesta al mandato de Jesús a sus estudiantes: “Sanad a los enfermos, resucitad a los muertos…”(Mateo 10:8)
Pero siempre me rondaron dos cuestiones a las que a su tiempo fui encontrando explicación.
La primera se refiere a aquellos que han de orar para que el enfermo encuentre “solución”. ¿Han de ser personas entradas en años? ¿Un funcionario eclesiástico especial?...
“Anciano” no es un calificativo limitado a la vejez. Más bien se refiere al que va delante del resto. Ya sea en años, dignidad, autoridad o experiencia…
La partícula “anti” que al pasar al castellano se convertirá en “anci”, denota esa característica de “precedencia”. Y la terminación “ano” nada tiene que ver con “años” sino que es el sufijo propio de muchos adjetivos latinos.
Un anciano es alguien que puede ejercer un liderazgo oficial o práctico en razón de su sabiduría.
Entonces, podríamos leer: “Si hay algún enfermo entre vosotros llamad al experimentado en orar, es decir, en escuchar la Palabra de Dios: “Todo está bien”.(Traducción libre de Génesis 1:25 y 31.
Pero el segundo interrogante me resultó más misterioso.
“Ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor”.
¿Tiene el “aceite”, en cuanto elemento material, propiedades medicinales? No iba eso en contra de la práctica del Maestro.
Y una cita de Ciencia y Salud me despejó la incógnita.
“Jesús veía en la Ciencia al hombre perfecto, que aparecía a él donde el hombre mortal y pecador aparece a los mortales. En ese hombre perfecto el Salvador veía la semejanza misma de Dios, y esa manera correcta de ver al hombre sanaba a los enfermos”(Ciencia y Salud 476:34-4).
Jesús, en su visión, ungía al mortal. Lo elevaba a la real condición de ser la imagen de Dios.  Ungir con aceite era el ritual por el que se manifestaba que éste o aquel se constituía en  “rey”. Por esa acción simbólica se declaraba que ese hombre tenía dominio sobre todo, otorgado por el Creador al constituirlo en su imagen y semejanza.
“Ungirlo con aceite en el nombre del señor” es no considerarlo un mortal enfermo, sino el hombre perfecto, certificado como bueno por el mismo Dios.
“Y la oración de fe”… Se trata de escuchar a Dios que sólo habla de bien “porque es muy limpio de ojos para ver el mal”. (Habacuc 1:13)Y creer Su Palabra.
Entonces el hombre se levantará, se elevará sobre toda limitación. Cuando se acepte con fe lo que Dios nos comunica de continuo.
A todo lo expuesto, me aporta mucha luz, el encuentro de la Sra. Eddy con alguien a quien sanó de una profunda y violenta demencia.
Éste dice: “Se acuerda, Sra. Eddy, cuando me senté a sus pies, y usted jugueteó con mi cabello? Yo le pregunté qué estaba haciendo y usted me dijo “Estoy untando tu cabello con aceite”….
Entonces me acordé que cuando él cayó ante mí, yo extendí mi mano para bendecirlo. Le toqué la cabeza y él dijo: “¿Qué está haciendo?” Yo le respondí: “Ungiendo tu cabeza como aceite” Yo me refería a lo que había dicho David: “Él ungió mi cabeza con aceite, para que mi copa esté rebosando”  (Salmo 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.)Yo me refería a la unción de la Verdad…("Una  vida consagrada a la curación cristiana", p. 68. Historia de la Iglesia Documento A10088.)
Mary Baker Eddy, como Jesús, revestía con la túnica inconsútil de la Verdad al que la mente mortal presentaba como un pobre enfermo, .
Y eso es “ungir con aceite”. Algo que sólo se puede hacer después de haber escuchado lo que siempre la Mente nos enseña a todos. (Isaías 54:13 “Todos tus hijos serán enseñados por el Señor”)


jueves, 15 de junio de 2017

LO QUE NUNCA FALLA

Como la Tierra se desnuda de la oscuridad de la noche conforme se torna al sol y se viste de colorida claridad al amanecer.
Así, toda confusión, tristeza, duda y desconfianza  desaparece.
En la medida que dejo de considerar dificultades, errores, teorías, historias, fracasos, yoes... y me vuelvo totalmente a Dios.  
Lo tengo comprobado, después de otros sofisticados y fracasados intentos.
Atender sólo a esa Presencia,  que jamás se ausenta y no a mí mismo, es lo que nunca falla y siempre salva. 
Es -sin mirar atrás ni un segundo más, establecerse en la luminosa y alegre realidad de la Vida, la Verdad y el Amor.

TENGO UN PROBLEMA: NO PUEDO PERDONAR


Así me informaste de tu impotencia para el perdón.
Y subrayas que te urge resolver esa incapacidad. Crees que es la causa por la que tu enfermedad no sana sino que empeora.    
Tengo que sonreír. No porque me sienta superior, sino porque por un momento me identifico contigo.
 Hace años también un íntimo amigo me traicionó. Sufrí mucho.
 La tristeza me encerró y los buenos pensamientos que me llegaban no eran suficientes para borrar la afrenta y abrir de nuevo mi corazón.
 Lo pasé muy mal. Nada me consolaba.
 Cuando me desperté por la mañana descubrí que sólo era un sueño. Nunca hubo falta, ni necesidad de perdonar.
 Y eso me enseñó mucho acerca de lo que parece suceder “despierto".
 Pero que igual son sueños y pesadillas. Por los que sufrimos sólo cuando los mantenemos en nuestra conciencia.
 Veamos nuestra historia como Dios la ve y disfrutemos.
 ¡Ah! ¿Y tu enfermedad? Otro sueño.
 No le busques ni causa ni cura porque de lo contrario se hace más duradero.
 Un abrazo, José

miércoles, 14 de junio de 2017

LA PERSPECTIVA CORRECTA

La oración metafísica o curación espiritual no trata de mejorar "yoes" en el aspecto de salud, relaciones, provisión económica... Pretender eso es perdida de tiempo y esfuerzos prometéicos.
Sino su intención auténtica y genuina es que se manifieste Dios.
Porque ese desvelar al Único Ser siempre armoniza el escenario donde parece que nos movemos.
Hoy al meditar de nuevo en el pasaje del ciego de nacimiento del evangelio de Juan, descubro una bendita y constante relación entre la manifestación de la gloria de Dios y el recobrar la vista del mendigo. 
Jesús no se detiene en considerar la ceguera, sus causas y posible solución. 
Él abre la nueva perspectiva desde donde observar todo. 
Se trata de centrarnos en el infinito Bien, intacto desde y para siempre. 
Y ese establecernos en la armoniosa plenitud del Uno, nos ilumina la visión del universo perfecto. Porque mientras se está de espaldas al Ser que es Vida, Verdad y Amor, el Todo parece oculto en la oscuridad.