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domingo, 28 de mayo de 2017

DIOS, POR DIOS MISMO...


En cierta ocasión acudí a escuchar la conferencia de una amiga.
Alguien la presentó al comienzo. Fue una ordenada lectura de títulos académicos, la exposición de su vasta experiencia en diversos campos y muy en especial en el de la espiritualidad.
Durante esa minuciosa introducción que llevó largos minutos, mi amiga descubrió entre el público a un grupito de personas, conocidas suyas, que no hablaban nuestro idioma. Entonces decidió, después de anunciarlo a los asistentes, intercalar cada cierto tiempo, un resumen en inglés de lo que fuera diciendo.
Y comenzó con su presentación. “Me llamo Christiane. Tengo tres hijos, cinco nietos y uno más que viene de camino”. ¡Esa era ella! Por encima de todo aquel extenso curriculum vitae tan bien recitado. En 10 segundos la conferenciante se había “introducido” en el auditorio. Todo lo otro era verdad, pero no su cálida identidad.
Muchas veces, como conferenciante o articulista, he pretendido hacer una semblanza de Dios. Es decir, “hacerle presente”. Pero hoy pienso que quizás he sido como esos presentadores que se atreven a hablar de quien sólo conocen superficialmente o apenas acaban de saludar.
De ahí que me he prometido sustituir algunas de mis próximas reflexiones semanales acerca de la Verdad por algo más genuino. Dejar que sea Dios mismo el que se presente. Al menos lo intentaré "lo más posible".
Entresacaré de la Biblia y de otros escritos inspirados, como los de la Mary Baker Eddy, lo que Dios dice acerca de sí mismo, de su acción, pensamiento, deseos…
Que sea Dios el que nos hable como lo está haciendo siempre.
Y quizás Él diría:
Permitid que me presente.
Yo soy  el creador total: Padre-Madre de los artistas, inventores, músicos, poetas… Cf. Génesis 1:1
Me muevo allá donde parece que todo es tiniebla y caos. Cf. Génesis 1:2
Donde hay oscuridad ilumino. Cf. Génesis 1:3
Discierno, y me quedo siempre con lo bueno.  Cf. Génesis 1:4
Sólo veo bondad en mi infinito universo. Cf. Génesis 1:10-31.
El efecto de mi actividad es la Vida, sin término ni límite. Cf. Génesis 1:12, 20, 21, 24.
Quien quiera verme sólo tiene que contemplar con claridad al hombre que yo he hecho. Génesis 1:27 y 31; Juan 14:9.
Me complazco en la abundancia y la armonía. Cf. Génesis 1:28.
Cuido que cada criatura tenga su alimento apropiado. Cf. Génesis 1:29 y 30. Lucas 12:22-31
Ahora mi actividad se manifiesta en el descanso. Es fluida, no encuentra obstáculo. Cf. Génesis 2:1
Porque no amo la soledad he puesto los medios para que el hombre no sea un solitario. Cf. Génesis 2:18.
Estar en el bien es estar en mí. Mi reino sólo admite lo bueno. La mezcla de los opuestos está fuera de mi reino. No coexisto con el más mínimo mal. Porque éste y el Bien no se pueden unir. La confusión es muerte  Cf. Génesis 2, 16 y 17; Mateo 6:24; Apocalipsis 3:16
Y así seguir escuchando a Él y no a las presentaciones de los que quizás nunca lo experimentaron.

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