Descubro que permito que el yo opine y decida con repetida frecuencia.
Muchas veces le pregunto por su "antojo" y me abandono a sus caprichos
Y sin darme cuenta se me va convirtiendo en un exigente dictador.
Aunque haya fracasado una y otra vez.
Mi relación con él me recuerda a ciertos padres "modernos".
Aquellos que en vez de educar, enseñar y conducir al bebé, le preguntan accediendo a todo: "¿qué quieres comer?"... "¿qué quieres hacer o adonde ir?"
Así abortan hombres y crían tiranos "ninis" para este mundo (1).
Porque se ha equivocado el mandamiento.
No se trata que los demás nos amen. Sino que nosotros los amemos.
Y eso supone también decir NO.
Siento que igual sucede con el "yo".
El cual, en realidad es mi verdadero ser antes de limpiado de las tinieblas del sueño y sacado a la luz.
Pero, al que entre tanto no hay que oír, sino a enseñarle a escuchar para que deje de ser un "yo".
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(1) "nini" se dice de aquel joven que ni estudia ni trabaja.
sábado, 8 de julio de 2017
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