Hoy he rescatado un recuerdo.
Mientras el error insistía bajo múltiple y variada apariencia.
Desde ayer la mentira no se cansaba en sus pretensiones.
Disfrazada de dolor, desesperos y depresión, "trasvestida" de ruina, preocupación, demencia o situación agónica...
Carnaval ruidoso y caótico sin final aparente.
El asedio ya era estrecho e insoportable, cuando la memoria desempolvó unas imágenes.
Entresacadas de una antigua miniserie televisiva.
Merlín atacado con saña por la reina de las brujas y ya casi a un minuto de su derrota.
Pero una idea repentina sitúa al mago en la realidad.
"No le hagamos caso. Porque ella se alimenta y fortalece con nuestra atención."
Y al darle la espalda, la reina Mab, antes gigante y poderosa, comienza a achicarse hasta desaparecer vencida y furiosa.
Sonreí ante la evocación. Y la corregí en un punto fundamental.
De acuerdo en no atender a la ilusión. Pero sí y sobre todo por fijar la mirada en el Bien.
Y cayeron los velos.
Y la armonía que nunca estuvo ausente, se fue haciendo presente.
martes, 21 de marzo de 2017
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